viernes, 2 de julio de 2010

A quien canta (L)


Por eso canta, canta preciosa diosa,

Porque hablarme lo hiciste antes incluso de mi creación,

Y la única forma de no besarte esa sonrisa esplendorosa,

Es contemplarte siendo arte en piel y canción.



Eso le dijo el extraño guitarrista,

De cuya rutina nadie hizo mención,

A la exuberante reina de sangre color Ametista,

Pues es de una estirpe creada en su corazón.



El juglar no era poeta, prosista o taumaturgo,

Y de sus notas solo hay de testigo la Hidra,

Pero las sirenas y tritones aseguran que es testarudo,

Quizá le escucharon, tal vez tan solo dijeron ¡Mira!



El músico juraría haber pisado esas tierras,

Y haberse apoyado en los mismos árboles,

Pero al ver esa muchacha que tanta belleza encierra,

Todo eso le empezó a inspirar nuevos bemoles.



Porque esa reina cuya corona era el cielo,

Encerraba una voz que habló a todos al desear,

Porque los sueños tienen dueño,

Pero quien los realiza te los susurra para despertar.



Y el compositor quiso entregarle todo el planeta

Porque acaba de descubrir quien sostenía al Sol.

Echaba de menos a los duendes y Ciclopes que la piedra penetran

Para corroborar que de la música conocía a cada Don.



Y sin preguntarle nada a lo más bello de la eternidad,

Supo que si la hacía cantar sería feliz.

Porque así por fin comprobaría ella que es Magia, encanto y virtuosidad,

Pues sus oídos son únicos, escuchan todo corazón de adalid.


Oiría su propia alma convirtiendo el aire en oro,

Salud, familia y todo lo que nos hace sonreír,

Escucharía la voz del amor,

Y sus oídos dirían que es ella, que sí.


Porque el músico tocaba para Driadas, elfos,

Dragones y líneas de cuentos,

Y acababa de descubrir en el mundo real, que no es menos,

Que ahí existe la encarnación del mayor de los sentimientos.


Y es por eso que canta, canta preciosa diosa,

Porque para describir tu atractivo no hay idioma,

Quizá el deseo alguna vez vislumbró tu sombra,

Pero solo tu maravilla pudo dar luz a tu imagen, qué axioma.


Y el maestro de la cuerda en algún otro lugar,

Le prometió que si cantaba esta canción Se daría cuenta ella,

De que es lo mejor que ha pasado en todo ciclo lunar,

Y que es del amor y la belleza la mayor de las epopeyas.


Él se ofreció a poner notas y acordes,

Aplaudieron los trolls y sierpes en algún lugar,

Porque sabía que si el tiempo es inmisericorde,

Ella convertía todo en una historia triunfal.


Y sacó su instrumento roído y hastiado,

Cuantas odas es capaz de regalar,

Dispuesto a convencerla hasta el día más lejano

Observándola cerca o lo más lejos del mar.


Y si cantara, cantara esa cosita tan inmaculada,

El dios sentimiento y la diosa jovenzuela,

Ella sabría que es de todo la auténtica bendición regalada,

Y del universo ése eterno tesoro que por increíble vuela.



Sabrás que me diste la vida, que diste sentido a muchas mañanas,

Que todos mis actos eran manos que trabajan la lana con calma,

Fabricando el abrigo que te dé calor porque le diste a mi corazón sabor a manzana,

Y que al morir te regalara yo la prenda, para vivir abrazado en ti para siempre, mi alma.



Y así lo mejor que ha pasado en mi vida ha cantado ésta canción,

Porque cuando la conocí el tiempo pasó a ser un enano,

Y mientras en el futuro desearé eternamente tu sonrisa, tocando mi guitarra con pasión,

En el presente cantas esta canción, sonriendo, y cogiendo mi mano.

FELIZidades :)